Porqué "Ciutadania Multicultural"

El concepto de ciudadanía es el pilar de nuestra democracia y un elemento vital para la realización de una sociedad cohesionada y justa. Como ciudadanos nos hacemos dueños de nuestro espacio y responsables del devenir de nuestra comunidad. La ciudadanía garantiza que sus miembros tengan iguales oportunidades, obligaciones y derechos. Es la piedra fundamental donde se apoyan todos los valores de nuestra sociedad.

Desde FCM entendemos la ciudadanía como un valor que pertenece a todos los vecinos de nuestras ciudades, independientemente de nuestra cultura o nuestra nacionalidad. Las obligaciones nos tocan a todos por el simple hecho de vivir y trabajar aquí. El reclamo es al nivel de los derechos. Desde FCM repudiamos todo tipo de discriminación, ya sea en el acceso al derecho al voto, o al derecho de reunión, de sindicalización, etc. En palabras del politólogo Ricard Zapata Barrero, “es un hecho que la falta de acceso pleno a los derechos incrementa el déficit democrático de nuestras sociedades. La falta de derechos políticos plantea serios problemas de legitimidad y de representación a nuestras sociedades, de falta de democracia”. Es indispensable desarrollar un modelo de ciudadanía inclusiva para las personas inmigradas, que con la plena incorporación de los derechos políticos favorezca la integración de todas las personas, independientemente de cuál sea nuestro país de nacimiento o nuestro bagaje cultural.

Al analizar el reto que nos plantea la inmigración, es indispensable resaltar que se trata de un tema de pobreza, no de color de piel, religión o cultura. Pobreza en los países de origen de los inmigrantes que los fuerza a buscarse un porvenir donde existen el trabajo y las oportunidades, y pobreza en los países de destino donde se enfrentan a durísimas condiciones de vida. Como bien explica el catedrático de Ciencia Política de la UB Joan Antón Mellón, “debemos ser concientes que los problemas no son identitarios sino sociales. La llegada masiva de inmigrantes ha supuesto una bendición desde el punto de vista económico, demográfico y asistencial a personas dependientes. Como ha sido calculado en reiteradas ocasiones todo inmigrante integrado en el sistema productivo económicamente “da” mucho más de lo que recibe. El problema, como siempre, es que se privatizan los beneficios y se socializan las perdidas. A la mayoría de la población autóctona en donde se concentran los inmigrantes no le llegan directamente los beneficios de la inmigración, salvo los empleadores de inmigrantes, y sí los inconvenientes...Construir una Catalunya/España más democrática, más avanzada y moderna, sin guetos ni fracturas sociales, es el reto”. Para ello se hace indispensable procurar por el bienestar de los inmigrantes, al igual que el de cualquier sector desfavorecido socialmente, porque hacerlo será en beneficio de todos. Este debe ser el mandato tanto de la administración, de los empresarios como de las organizaciones sociales activas en este tema.

En Mescladís creemos en los derechos como base de nuestra democracia. Las obligaciones nos tocan a todos por igual (y el que diga que no sólo hace demagogia para justificar su xenofobia o racismo) pero la falta de derechos de muchos de nuestros vecinos están hoy día en la base de las desigualdades de nuestra sociedad. No es "buenismo" pelear porque nuestros vecinos tengan acceso a la salud y que sus hijos tengan las mismas oportunidades en la escuela o que todos podamos acceder a un puesto de trabajo sin trabas burocráticas o creer que es ilegitimo aunque sea "legal" encarcelar a nuestros vecinos por cuestiones administrativas. Exigimos una sociedad de ciudadanos iguales en derechos. La lucha por los derechos humanos en Europa y en España esta atravesada por las opciones que nos demos en la gestión de la inmigración. No hay integración sin derechos.

Son estas las premisas que definen nuestro nombre y que dan sentido a nuestra Fundación y este es nuestro compromiso y nuestra lucha por una sociedad justa y solidaria.